Mostrando entradas con la etiqueta Enseñanza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Enseñanza. Mostrar todas las entradas

domingo, 2 de marzo de 2014

MetáforasI. Reflexión.

"Corresponde al profesor ofrecer un contenido de cierta dificultad en partes"
El profesor no es sólo el encargado de impartir su materia en un mero contenido sino que debe conocer a los alumnos en sus destrezas y dificultades y adaptarlas a sus necesidades.
El profesor no debe entregar a sus alumnos el contenido como un "todo" sino distribuirlo y organizarlo para de esta manera poder relacionar la materia con la vida diaria y resolver problemas reales haciendo que sean ellos lo que dirigen su propio aprendizaje.

"La enseñanza es como esparcir semillas en el viento, el profesor no puede prever lo que ocurrirá" 
En la enseñanza hay ocasiones en las que el profesor prepara, organiza y trabaja con ilusión un tema y sin embargo, no obtiene el éxito que se esperaba. Y es que el profesor no puede prever lo que ocurrirá en la enseñanza. El motivo de estas situaciones es la gran diversidad en el alumnado. Cada alumno es único e irrepetible y por ello no se puede generalizar la enseñanza, sino que se debe adaptar a las necesidades de cada uno pero a la vez sacándoles el máximo potencial a los alumnos.
Al igual que las semillas se esparcen en el viento, los conocimientos, habilidades, valores y principios que transmite el profesor, se adquieren por los alumnos dependiendo de cada uno, de distinta manera.

"Los estudiantes son como una materia prima que tiene que moldearse de acuerdo a un patrón determinado" 
A pesar de esta metáfora, en la educación no hay patrón que valga. Cada alumno tiene su ritmo y su propio desarrollo por lo que es imposible moldear el comportamiento o las habilidades de los alumnos a un patrón. Cada alumno necesita su propio método de enseñanza.
Además, no se debe moldear sino que se debe respetar al alumno como elemento esencial en el proceso enseñanza-aprendizaje y de esta manera valorar sus creencias, intereses, necesidades, sin amoldarlas a ningún patrón.

"La enseñanza es como establecer conexión entre diferentes partes de una materia" 
Debemos entender la enseñanza a través de una visión transversal. Es decir, todas los contenido que se enseñen deben estar relacionados a través de las distintas materias. De esta manera el alumno encontrará sentido a su aprendizaje. No debemos guardar cada conocimiento en una "caja" diferente sino que debemos buscar relaciones entre aquello que queramos enseñar.

"Corresponde al profesor organizar la clase y facilitar el material principal de la enseñanza" 
En estos últimos años se ha intentado fijar una enseñanza centrada en el alumno en la que el profesor no es el protagonista y la educación es un proceso de todos los agentes que intervienen en ella. Sin embargo, uno de los papeles del profesor sí que es el de organizador de la clase y facilitador del materiales para la enseñanza. El profesor debe facilitar a los alumnos los recursos que necesiten y a su vez ser guía y organizador de esa materia.





sábado, 1 de marzo de 2014

Práctica Ideal de la enseñanza. Reflexión.

La práctica ideal de la enseñanza es aquella en la que el alumno es el protagonista y el maestro se centra en cada uno de sus alumnos.
Tradicionalmente la educación se ha ocupado de la transmisión de normas y valores, y trataba de proporcionar a los educandos modelos de conducta que imitar y conocimientos para almacenar.
Sin embargo, la educación evoluciona poniendo el acento en el educando, que debe ser el protagonista de su propia formación integral para que desarrolle plenamente todos sus potenciales.

Además, la práctica ideal de enseñanza debe mirar al niño desde una perspectiva globalizadora ya que el entorno en el que se mueve condiciona todos los planteamientos de nuestros proyectos educativos. Es pues, imprescindible conocer bien desde qué antropología partimos para dar coherencia a los objetivos, medios y resultados que seleccionamos. Nuestra práctica cada vez debe ir consiguiendo que la educación sea un derecho universal y que la calidad educativa sea un objeto cada vez más consensuado que concentra esfuerzos de todos los agentes que participan en ella.

Así pues, debe utilizarse una metodología activa y participativa que se base en la experimentación y que haga que el alumno participe regulando su propio aprendizaje. El profesor no solo debe guiarles en el aprendizaje sino que debe fomentar en ellos el afán  y la curiosidad por aprender y hacer de ellos unas personas competentes y reflexivas.

También, la relación entre profesor-alumno debe ser cercana ya que cada uno de ellos es único e irrepetible y se merecen una atención individualizada. Debemos permitir al alumno que tome sus propias decisiones no sólo de lo que aprende sino también de cómo lo adquiere para facilitar el aprendizaje autorregulado.

La mejor manera para que los alumnos aprendan es mostrarse no como profesor autoritario sino como alguien cercano que conoce todas sus destrezas y  las necesidades de sus alumnos. El profesor ha de mostrar interés por las preocupaciones de los alumnos, motivándoles y haciéndoles sentir importantes en el proceso de enseñanza-aprendizaje. Así, el rol del profesor es el de guía y persona que conoce a sus alumnos, los motiva y adapta su enseñanza a su propio aprendizaje siempre teniendo en cuenta sus necesidades.




domingo, 23 de febrero de 2014

Reflexión.

¿Qué es para ti enseñar?


Cuando se habla de enseñar, se nos viene a la cabeza la palabra transmisión, ya que enseñar es comunicar una serie de conocimientos, habilidades, principios, ideas, experiencias que los alumnos no poseen, con el fin de que lo comprendan y hagan suyas todas estas ideas. Así,  en un futuro podrán aplicar aquello que les hemos enseñado en su vida diaria.

Sin embargo, cuando pretendemos responder a la pregunta ¿Qué es enseñar? se nos viene a la cabeza la pregunta complementaria:

¿Qué es aprender? 

Pues bien, enseñar y aprender no van por separado sino que forman un proceso de enseñanza- aprendizaje. La educación no tiene solamente en cuenta unos resultados sino un proceso. Según la RAE aprender es adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia. ¿Acaso enseñar no es una experiencia? Aquí es cuando intervienen el Aprendizaje Autorregulado. Es decir, la  es un proceso en el que aprenden todos los agentes implicados.

¿Qué tipo de conocimiento te gustaría que tus alumnos aprendiesen? ¿Qué quieres que tus alumnos sean capaces de hacer al finalizar el curso?

El objetivo de todo buen profesor es que sus alumnos no adquieran solamente una serie de contenidos de un área determinada (no deja de ser muy importante) sino que esa materia se enfoque al mismo tiempo con una visión de la vida real. De esta manera, los contenidos que aprendan los alumnos, serán significativos porque serán capaces de aplicarlos a su día a día. Es la forma de que los alumnos se muestren motivados.
Por supuesto esa motivación debe ser guiada y marcada por el profesor, uno de los responsables en su aprendizaje. Por ello, es  necesario marcarse siempre unos objetivos a alcanzar. Nos solo a largo plazo (final de curso) sino unidad por unidad. De esta manera será más fácil evaluar el proceso. ¿Qué sabían antes? ¿Cuál era la meta? ¿Qué han alcanzado?

¿Qué tipo de actividades utilizas?

Las actividades deben ser participativas donde el alumno se sienta activo, un agente imprescindible en el proceso. Se deben evitar los ejercicios sistemáticos en los que el alumno aprende a través de la mera repetición. Lo interesante es que las actividades que se realicen sean significativas para el alumno. Los ejercicios deben marcar sus intereses. De esta manera el profesor será una guía y el aprendizaje esta´ra centrado en el alumno.

¿Qué tipo de actividades utilizas para evaluar?

El mejor método de evaluación es la observación. La evaluación es una fotografía seriada y debemos captar el mejor momento, el más oportuno para llevarla a cabo.
Por supuesto que al finalizar la unidad los alumnos deben ser evaluados a través de una prueba en la que se muestre que han alcanzado los objetivos. Sin embargo, la evaluación no debe ser ni siquiera continua sino frecuente.

"Un niño que ya sabe contar hasta 10 y aprende  hasta 11,  no habrá aprendido más que un alumno que no sabía contar y ahora lo hace hasta 5" Debemos valorar el esfuerzo.

Las actividades para evaluar deben ser similares a las que se han utilizado en clase para aprender. Deben sentirse seguros, como si se tratara de otro día más en el aula donde muestran sus nuevas habilidades.